
¿Te has pasado la vida haciendo dietas restrictivas, probando todas las recetas milagrosas y trucos mágicos, solo para preguntarte por qué no adelgazas a pesar de todo ese esfuerzo?
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La verdad es que recuperar el peso perdido es más común de lo que pensamos y, sinceramente, es muy frustrante y genera mucha culpabilidad. Las razones son muchas y variadas y la explicación completa es un poco complicada. Pero si quieres la versión corta, se resume en dos palabras: set point.
¿Qué es el set point?
El set point es ese rango de peso en el que tu cuerpo se siente cómodo y al que tiende a regresar. O mejor dicho, es ese rango de energía (grasa) que no quiere perder para sobrevivir, sin importar cuánto te esfuerces por cambiarlo. Sí, aunque no te guste, tu cuerpo se aferra a ese peso como si su vida dependiera de ello, gracias a nuestra querida evolución que siempre teme a la escasez.
¿Por qué es tan difícil salir del set point?
A pesar de que hacemos todo lo posible por adelgazar, nuestro cuerpo se resiste, así que no te sientas culpable, no es que tengas falta de voluntad. Si intentas salirte mucho de tu set point, el hipotálamo (área del cerebro que, entre otras cosas, controla el hambre), se pondrá en modo defensa.
La leptina, la hormona que segrega la grasa y que te hace sentir saciedad, disminuye cuando tus reservas de grasa bajan, es decir, cuando adelgazas. Y justo cuando piensas que todo va bien, tu cuerpo aumenta la grelina, la hormona del hambre, empujándote a buscar comida como si no hubiera un mañana. Es una táctica de supervivencia: tu cuerpo quiere asegurarse de que no te mueras de hambre.
Por otro lado, tu metabolismo se ralentiza, quemando menos calorías para conservar más energía hasta que vuelvas al nivel de grasa que tu cuerpo considera su zona de confort.
Además, a nivel emocional, aumentan los pensamientos sobre la comida, aumenta la culpa y la ansiedad por la comida.
Este set point está definido por varios factores, entre ellos la genética: si tu familia tiende a mantener cierto peso, es probable que tu set point esté influenciado por esos mismos genes. También juegan un papel tu estilo de vida y si has hecho dietas estrictas en el pasado, ya que cada vez que sometes a tu cuerpo a una dieta extrema, es probable que cada vez tengas menos éxito.
¿Qué podemos hacer?
Entonces, ¿qué podemos hacer? Quizás sea útil reflexionar sobre por qué queremos perder peso en primer lugar. ¿De dónde viene ese pensamiento? ¿Es una presión externa, es una presión interna desde el rechazo de nuestro propio cuerpo o viene desde nuestro lado más amable y compasivo?
Ahora, ¿qué podemos hacer realmente? Restringir calorías drásticamente no es lo mejor, podrás aguantar durante un tiempo, pero al final los kilos, la frustración y la culpabilidad regresa. Todos conocemos a alguien que ha perdido peso y lo ha mantenido en el tiempo, pero ¿cuántos conoces? Son una minoría. Y ¿a cuántos conoces que han perdido peso y lo han vuelto a recuperar o que están toda la vida a dieta? Son la mayoría.
Las personas que comen prestando atención a sus señales de hambre y de saciedad, se estabilizan más años en su set point. Por eso, trabajar en los hábitos es clave. Escuchar a tu cuerpo, alimentarte de forma consciente y adoptar un enfoque más compasivo contigo misma puede ser el camino hacia una relación más saludable con la comida y, en última instancia, hacia una vida más equilibrada y satisfactoria.
Así que, la próxima vez que te preguntes por qué esos kilos no se van a pesar de todos tus esfuerzos, recuerda: tu cuerpo está en una misión de supervivencia constante, tratando de mantener ese set point. Y aunque a veces pueda ser frustrante, entender esta batalla interna es el primer paso para encontrar un equilibrio más saludable y amigable con tu cuerpo.
Conclusión sobre el set point
Entender el set point y cómo funciona puede ayudarte a ser más compasiva contigo misma. La clave está en adoptar cambios graduales y sostenibles y en reconocer que cada cuerpo es único.
Si estás lista para un enfoque más personalizado y necesitas ayuda para encontrar tu equilibrio, ¡hablemos! Reserva una consulta conmigo y juntas diseñaremos un plan que respete tu cuerpo.
Vamos a darle un respiro a nuestro cuerpo y trabajar con él, no contra él.
